Redes sociales – realidad vs virtualidad

El ser humano es un ser social por naturaleza, necesita del otro para desarrollarse y crecer, incluso en la edad adulta sigue siendo un ser dependiente a nivel emocional.

Nuestras redes sociales son aquello que vamos tejiendo a lo largo de nuestra vida y que van desde la familia hasta las relaciones laborales, pasando por nuestras amistades. Se trata de un sostén que nos mantiene vivos y que nos aporta una serie de sensaciones fundamentales, tales como la estabilidad, la tranquilidad, el apoyo, el cariño, la compañía…

A lo largo de los últimos años estas relaciones se han ido deformando, sobre todo, entre las generaciones más jóvenes debido a una “virtualización” de estas, llegando así el fenómeno de las redes sociales.

Por un lado las redes sociales han traído una serie de beneficios tales como la posibilidad de interactuar con amigos actuales y pasados o la posibilidad de crear nuevas amistades, además de formar parte de una comunidad virtual de millones de usuarios, llenando ese síntoma de pertenencia del que muchos somos dependientes.

 

Pero el uso de esta herramienta, de una manera poco consciente, está deformando el verdadero sentido de las relaciones sociales y trae consigo una serie de amenazas muy críticas. El problema radica en que nos vemos sumergidos en un juego cuyas reglas no sintonizan con el sentido propio de las relaciones personales. “Quién más tiene, mejor” podría ser una de las máximas de las redes sociales, una pauta que puede llegar a generar angustia y frustración para aquellos que, hechizados por su envoltorio, no llegan a identificar el placer que pensaron les proporcionaría tener más de mil amigos, despertando un sentimiento de soledad muy irónico.

Provoca adicción a los usuarios que abusan de ello viendo perfiles de otras personas y consultando momentos del pasado en los que fueron felices. Generando una sensación distorsionada de la realidad, además de aislamiento y depresión.

 

La sociedad marca hoy un ritmo trepidante, en constante movimiento y donde la inmediatez es lo único que cuenta, plantel que nos empuja a un consumo confundido de ciertas herramientas. Hay que dar un uso consciente, teniendo presente las ventajas pero también teniendo en cuenta sus riesgos y sin olvidar los verdaderos valores de las relaciones que vamos forjando a lo largo de la vida, cuidándolas y dedicando el tiempo necesario más allá del “me gusta”.

 

En nuestro camino está encontrar la satisfacción de vivir, la felicidad, el sentido de la vida; cuanto más tiempo dediquemos a buscar este camino en las redes sociales más nos alejamos de nuestro verdadero objetivo. Hay muchos caminos, y en ellos podemos elegir hacer parte de las redes sociales, formar parte de la actualidad sin dejar de lado la verdadera esencia del ser humano: el contacto con los otros, el disfrute del presente conectado a uno mismo.